La entrevista, aunque manida, está entretenida (o sea, es Xabi, tres palabras y nos deja imbéciles), y la foto es... Bueno. Xabi. Con cuero. Graciasdenada.
Xabi Alonso.
Vida y andanzas de un gentleman.
Elegante, discreto, educado... Xabi Alonso representa a la perfección la imagen de un hombre moderno que, además de jugar al fútbol, vive en su tiempo, está informado y se cuida. Su salto al mundo del estilo de vida llega de la mano de Gillette.
Cuando a un periodista no deportivo se le ofrece la posibilidad de acercarse a un futbolista de éxito, centrocampista además en uno de los grandes equipos d ela liga española, siempre entra en acción la sospecha y una batería de dudas sobre lo que seremos capaces de conseguir. ¿Le podremos preguntar de todo? ¿Cuánto tiempo tendremos? ¿A qué distancia se mantendrá el representante del Real Madrid? ¿Entrará en nuestro ‘juego’? ¿Nos dirá algo interesante? ¿Hablará de algo más que de penaltis?
Puestos en antecedentes, el pasado día 30 de Septiembre acudimos a una rueda de prensa multitudinaria en la que la marca de cosméticos Gillete presentaba a Xabi Alonso (Tolosa, Guipúzcoa, 25 de Noviembre de 1981) como rostro d euna de sus nuevas cremas hidratantes. Xabi es un hombre que se cuida, lo que resulta evidente a primera vista, pero no sólo físicamente si no también intelectualmente. Sabe lo que quiere y cómo quiere contarlo. Supera por goleada lo que la propia prensa especializada espera de él, y distribuye la información y regatea la polémica con elegancia: Mourinho (“es un tipo estupendo; tiene una forma muy elaborada de trabajar y tiene muy claro lo que tiene que hacer en cada momento”); el ambiente en el vestuario (“nos llevamos muy bien”); o ante noticias de actualidad como la que recientemente recogía un posible caso de dopaje de un ciclista español (“para mí, Alberto Contador siempre será un campeón”).
Ya en privado, en la distancia corta, a solas ante la grabadora, aparece el hombre familiar (“ahora estoy muy centrado en el deporte y en mis hijos, de dos años y medio y seis meses, y entre el fútbol y eso casi no me queda tiempo para otra cosa”); el Xabi viajado con una perfecta pronunciación hablando inglés (“vivir en Liverpool desde los 22 años me ayudó mucho a madurar y pude aprender todo por mi cuenta”); el Xabi viajero que se lamenta de no tener más tiempo para volar a paraísos cercanos (“me encanta hacer escapadas a Roma, París o Londres, una de mis ciudades preferidas”), lejanos ya conocidos (“Bangkok me impresionó, allí está uno de mis hoteles preferidos, el Park Hyatt; y en plan relax también las islas Seychelles”), o por descubrir, como Australia y Nueva Zelanda. Aunque también reconoce que para él un plan perfecto es salir a desayunar a una cafetería con su mujer, “zumo, café con leche, un croisant y dos horas por delante con toda la prensa; un plan perfecto”. Le gusta estar al día y conectado con el mundo en el que vive, por eso lee lo que se publica en el momento (“ahora estoy con dos, Conspiración Octupus, de Daniel Estulin, y El palestino, de Antonio Salas”), va al cine con regularidad (“no me gustó mucho la de George Clooney, El americano, y me gustó bastante la de Woody Allen porque, además, está rodada en Londres”). Si de joven era fan de Nirvana, ahora la música que escucha es la de Calamaro (“estuve hace 15 días en su último concierto”), Sabina, Quique González o Coldplay, y al preguntarle si es usuario de tecnología nos declara su pasión por el mundo Apple (“menos el teléfono, que es una Blackberry, lo tengo todo, el de sobremesa, Macbook y ahora Ipad”). Usa Internet diariamente, y a la hora de navegar se entretiene mucho en las páginas de National Geographic (www.nationalgeographic.com) y también curiosea bastante en eBay.
Echa de menos su tierra, a la que algún día volverá (“me gusta mucho; soy urbanita declarado, y si la ciudad tiene mar, ni te cuento… San Sebastián es una ciudad perfecta en eso; y si me pierdo, búsacame en el barrio viejo de esas ciudad, en los bares de pinchos”). Y como buen donostiarra es un amante de la buena comida que de vez en cuando hace sus pinitos en los fogones, aunque prefiere la comida de varios restaurantes madriñeños (“La Manduca de Azagra, Julián de Tolosa o Kabuki en comida japonesa… La oferta en Madrid es increíble”) o vascos (“Elkano, en Getaria, no falla nunca”). Reconoce, eso sí, no tener problemas de peso, y con el cuidado al que le obliga su profesión como deportista de élite se puede permitir comer de todo. A la pregunta de cuáles son sus hábitos diarios de cuidados, comenta: “La rutina del día a día pasa por la higiene básica, con gel, champú y desodorante; a la que se une una pomada para el pelo, una crema hidratante como esta de Gillete, que me encanta, y un perfume”. ¿Y la moda? Sin ser un seguidor de las últimas tendencias, también forma parte de su mundo de intereses (“la última adquisición ha sido un abrigo para este invierno”) y en complementos se declara “un loco de los relojes”, que son su pasión.
Su futuro inmediato sigue pasando por el fútbol y por el club al que está ligado, el Real Madrid, pero todavía no está seguro de lo que hará cuando cuelgue las botas: “Me debato entre seguir ligado a este deporte o dejarlo todo y dedicarme a otra cosa totalmente diferente”. Y mientras lo dice se le dibuja una sonrisa pícara en la cara. ¿Se permite Xabi Alonso, un hombre aparentemente tan sensato, alguna locura de vez en cuando? “Alguna me permito”… ¿Confesable? “No”. Cuesta creerlo, pero ¿por qué iba a mentirnos todo un gentleman?
